hasta siempre, Arturo Corcuera

LATUFF CARTOONS

Amo el fútbol, odio a la FIFA

Publicado: 2014-08-20


Hace poco más de un mes terminó la copa del mundo, millones de personas siguieron desde sus hogares la transmisión de los partidos que han opacado con creces los meses de disturbios en Brasil, las protestas de los sindicatos, los marginados y los desplazados. Fue un campeonato para Alemania y un fracaso para los millones de aficionados brasileños que sufrieron el cuarto puesto; también una cuantiosa pérdida para las arcas del gobierno y una tragedia para los miles de indigentes y desplazados que fueron reubicados para no ser vistos por el turismo.

El futbol es una religión” decía una joven brasileña que lloraba después de los 7 goles alemanes. Una religión donde el Santo Padre es Blatter, y cada partido de fútbol un show de sanación y milagros ¡Aleluya! Pero esta misa de salud parece que le ha salido demasiado cara al país de la samba.

EL COSTO DEL MUNDIAL DE BRASIL

Según Renato Cárdenas de Depor.pe, el gobierno de Brasil gastó más de 11,000 millones de dólares en la preparación de la copa: 7800 millones en infraestructura terrestre y aeroportuaria y 3500 millones en la remodelación de estadios. Además, se han desalojado a unas 250.000 personas de sus hogares en 12 ciudades. Y no precisamente de la forma más amistosa.

Todo país organizador de un mundial espera ganar dinero y ser campeón. Brasil fracasó en ambos. Es la FIFA la que hizo los contratos de televisión, la que cobró en los estadios, no el gobierno brasileño. Los ingresos del turismo, hoteles y restaurantes no compensan. Ni siquiera en impuestos, ya que la FIFA se encuentra exonerada de ellos en sus países afiliados. El ex futbolista brasileño y campeón mundial Romario que actualmente ejerce un mandato como diputado federal por el estado de Río de Janeiro, ha sido uno de los principales críticos de las concesiones que Brasil le ha ofrecido a la FIFA para organizar el Mundial de 2014. "La FIFA tendrá un lucro de 4.000 millones de reales (unos 1.820 millones de dólares) y tendría que pagar impuestos por 1.000 millones de reales (unos 455 millones de dólares), pero no va a pagar nada", aseguró al citar las concesiones fiscales que el gobierno brasileño le otorgó al máximo organismo futbolístico. "Es decir que ella viene, monta el circo, no gasta nada y se lo lleva todo", mencionó.

La joya más criticada de este mundial es el estadio de Manaos que fue construido especialmente para este torneo a un costo de 270 millones de dólares. En él se jugaron cuatro partidos y se vio hermoso abarrotado de espectadores que llegaron en avión. Manaos es una ciudad remota a la que no se puede llegar por carretera. Para construir el estadio se necesitó traer los materiales en barco a través del río. Lo patético es que en Manaos no hay un club de fútbol que pueda volver a llenarlo. Como construir un estadio para cien mil personas en Iquitos, digamos. Pero es el caso de otras ciudades más: Brasilia, Cuiabá, Natal y Recife, ciudades con poblaciones relativamente pequeñas para los estadios construidos o remodelados.

Pero ¿es tan mala la FIFA? Al menos no es muy simpática, en especial porque mantiene como representantes en muchos países, a cúpulas impopulares y de mala reputación (como en Perú), pero no es solo eso. Pareciera que la FIFA fuera una potencia militar que atenta incluso con la soberanía y legalidad de sus afiliados a costa de desafiliarlos. Como muestra un botón.

En el año 2003, el estado Brasileño prohibió el consumo de alcohol en los estadios de fútbol, debido a la enorme tasa de mortalidad de los aficionados, ley que disminuyó los enfrentamientos entre fanáticos, peleas de barras y especialmente los índices de violencia y muertes en los estadios. El problema es que Budweiser es una de las principales marcas patrocinadoras del mundial y su cerveza, no sólo tiene alcohol sino que su venta en los estadios es una de las condiciones para ser sede mundialera. El mismo secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, al ser consultado al respecto de la prohibición, declaró: “Lamento decir, y tal vez parezca un poco arrogante, que no vamos a negociar, quiero decir que vamos a vender cerveza y eso debe ser legal, tenemos derecho a vender cerveza.” Esta declaración fue parafraseada por John Oliver en el programa estadounidense Last Week Tonigth de la siguiente manera: “Lamento decir que me veo un poco arrogante pero a la mierda con su ley y su seguridad pública”.  La cerveza Budweiser se vendió en todos los estadios del Brasil ¿Quién manda a quién?

EL MUNDIAL DE SUDÁFRICA

Otro ejemplo: cuando Sudáfrica fue anfitrión de la copa del 2010, la FIFA obligó al gobierno a crear los célebres tribunales de la Copa del Mundo. Como muestra de su efectividad, dos zimbawenses que robaron a periodistas extranjeros durante la copa, fueron condenados al día siguiente del robo a 15 años de cárcel. ¿Y su poder judicial? Los números hablan además de un forado en las arcas fiscales de aproximadamente 1000 millones de dólares, déficit que aún hoy el país africano no sabe cómo amortizar.

Los estadios siguen siendo problema en Sudáfrica. El estadio Green Point de Ciudad del Cabo -donde la Argentina fue aplastada por Alemania-, que costó 450 millones de euros, iba a ser explotado por la compañía Sail & Stade France, pero decidió retirarse tras considerar excesivos los gastos de mantenimiento (4,6 millones de euros anuales). "Para ser rentables los 10 estadios mundialistas, deberían estar llenos al menos en 15 espectáculos por año, y con entradas a más de 20 euros. Pero sabemos que los estadios en rara ocasión se amortizan: se usan una media de 30 días al año, con aforos al 60%", explicó Justin Sylvester, investigador del Instituto para la Democracia en Sudáfrica. "Económicamente no son viables y tendría sentido demolerlos, pero eso es algo que políticamente no se pueden permitir", agregó.

EL PROBLEMA DE LA CORRUPCIÓN

Como cereza de helado, están las denuncias en la BBC contra tres altos funcionarios de la FIFA que participaron en la votación para definir las sedes de los mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022. Se les acusa de recibir un gran soborno de una empresa deportiva a cambio de obtener lucrativos contratos de comercialización.

Según Juan Carlos Ortecho, el Comité Independiente de Gobernabilidad fue conformado en el año 2011, tras las acusaciones de corrupción realizadas contra varios miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA en la adjudicación de sedes para los mundiales mencionados. Previamente, el inglés Lord Triesman –uno de los miembros del comité que postuló a Inglaterra al mundial del 2018– acusó con nombres y apellidos a funcionarios del Comité Ejecutivo que pidieron sobornos a cambio de sus votos. El paraguayo Nicolás Leoz, presidente de la Conmebol y previamente sorprendido como el beneficiario de cuentas secretas en Liechtenstein, habría formulado la solicitud más pintoresca: un título de caballería, otorgado por la corona inglesa.

El mismo Ortecho menciona en Semana.com, que Triesman denunció además, que Ricardo Teixeira, el mandamás del fútbol brasileño, le envió un mensaje diciendo: “búsqueme para que me cuente qué es lo que tiene para ofrecerme”. El que sí le puso números a su pedido fue el trinitario Jack Warner: 2,5 millones de libras esterlinas para construir un centro educativo en Trinidad y 1,6 millones para comprar los derechos de televisión, para que Haití, país recientemente afectado por un terremoto, no se quedara sin ver el mundial de fútbol del 2014. Todos estos personajes han sido destituidos de sus cargos, pero hasta ahora ni la FIFA ni su presidente Joseph Blatter han admitido que se produjeran irregularidades. Oficialmente, los preparativos para los mundiales de Rusia y Qatar continúan avanzando.

El diario inglés The Telegraph, reveló que 2.4 millones de euros fueron depositados en el 2011 en una cuenta bancaria de la hija de diez años de Ricardo Teixeira (en ese entonces presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA). Previamente, también se alegó que una empresa propiedad del ex miembro del Comité Ejecutivo por Qatar, Mohamed binHammam, hizo un pago de más de un millón de dólares al ex vicepresidente de la FIFA Jack Warner, precisamente cerca del momento de la votación y elección de Qatar como sede del mundial.

¿Y CUÁL ES EL PROBLEMA CON QATAR?

Adicionalmente a las acusaciones de corrupción, también se han hecho llamamientos para que el evento sea trasladado o reprogramado debido al intenso calor del verano de Qatar durante la mitad del año, cuando se celebra la Copa del Mundo. Qatar es un país donde las temperaturas alcanzan los 50 grados en esta época, temperatura algo molesta para jugar al fútbol. No parecería muy razonable su elección como sede mundialista, asumiendo además que es un Estado cuyo régimen laboral para los inmigrantes, roza con la esclavitud. Según estadísticas públicas, muere más de un trabajador por día en la construcción de las extraordinarias y futuristas instalaciones deportivas que se construyen ya para ese mundial que será dentro de 8 años.

Frida Angélica Gómez de SDPNnoticias.com de México, afirma lúcidamente que la FIFA es  “Una organización capaz de imponer tribunales, leyes, exenciones fiscales, y hasta la presión mediática para que los Gobiernos de las naciones exploten, presionen, desalojen y hasta lleven hasta la muerte a sus habitantes y ciudadanos sólo para albergar las 4 semanas de fiebre futbolera.” En Qatar, se prevé que al menos cuatro mil trabajadores migrantes morirán por explotación laboral antes del pitazo inicial del partido inaugural del mundial 2022.

El poder de la FIFA radica en que a pesar de saber todo esto, sigo emocionado con la posibilidad de que mi país vaya a un mundial y que las próximas eliminatorias sean para nosotros realmente clasificatorias. Es difícil de explicar cómo el fútbol puede atraparnos de esa manera. ¿Magia o alienación?  Amo el fútbol, odio a la FIFA.


Escrito por

Tomás Carlos Barriga

Comunicador Social, Docente Universitario y escritor desolado.


Publicado en

Las Crónicas de Uqbar

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